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Tratamiento
En la actualidad no existe cura para el Síndrome X Frágil, pero hay tratamientos que han demostrado ser substancialmente efectivos. Un
método terapéutico múltiple que incorpore técnicas educacionales, médicas y de manejo de conducta es lo más beneficioso. Las terapias ocupacionales, físicas y del habla se deben incorporar en el Programa de Educación
Individual (IEP) del niño. Muchas personas que padecen del Síndrome X Frágil tienen problemas de procesamiento sensorial y perceptivo, los cuales distorsionan la manera en que reciben la información y su capacidad de
usarla en el aprendizaje y saber comportarse apropiadamente. Los terapeutas ocupacionales que utilizan técnicas de integración sensorial en colaboración con el maestro del niño y otros miembros del
equipo educacional, han mejorado enormemente la capacidad de estos niños de organizar su conducta, aprender nueva información e incrementar su potencial para una vida productiva. Estas estrategias son especialmente
efectivas cuando se incorporan en un programa de intervención temprana.
Tratamiento médico
Durante la niñez, el tratamiento médico se concentra en los síntomas ADHD (hiperactividad), berrinches, ansiedad y
conducta compulsiva y obsesiva. Estimulantes como la Ritalina (clorhidrato de metilfenidato), Dexedrina (dextroanfetamina); antidepresivos tricíclicos; ácido fólico y Clonidina o Catapres
(clorhidrato de clonidina) son los medicamentos que se prescriben normalmente, ya sea individualmente o en combinación. Los agentes de serotonina, tales como Prozac (clorhidrato de fluoxetina), Zoloft
(clorhidrato de sertralina) y Luvox (fluvoxamina), también se prescriben y pueden ser de especial ayuda para reducir los síntomas de agresión y depresión en el adolescente. Un médico con mucha experiencia en el uso de
estos medicamentos y bien informado en cuanto a los síntomas e implicaciones del diagnóstico del Síndrome X Frágil representa un miembro clave en cualquier equipo de tratamiento.
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